"A todo el mundo le asusta la oscuridad".
Casi un mes más tarde que en Estados Unidos ha llegado a nuestros cines esta propuesta de terror, que a su vez está basada en Lights Out, un cortometraje de 2013 que, personalmente, me puso la carne de gallina. Así pues, esperaba con impaciencia su versión en largometraje, dirigida por el creador del mencionado corto, David F. Sandberg. Me encanta que le hayan dado la oportunidad de mostrarnos sus ideas, y de contarnos una historia más grande que la que se nos presenta en el interesante cortometraje. Desde luego, Sandberg no ha decepcionado.
Manejando los hilos del proyecto tenemos a un habitual del cine de terror, James Wan, famoso por ser el director de películas como Saw, Insidious o Expediente Warren. La película contiene temas, sobre todo argumentales, comunes con los del cine de Wan, y aunque que sea productor no es garantía de éxito, estoy seguro de que habrá echado una mano al director para llevar este filme a buen puerto.
"Mantén las luces encendidas".
La premisa es simple y poco original. Nuestra protagonista se llama Rebecca, y su padre la abandonó a ella y a su madre años atrás. Su madre tuvo problemas psicológicos, y Rebecca estuvo a punto de perder la cabeza, por culpa de sus "miedos" de la infancia. Finalmente, se marchó de casa cuando tuvo la oportunidad, creyendo que así estaría a salvo, pero se ve obligada a regresar, cuando a su hermano pequeño le está ocurriendo lo mismo que le ocurrió a ella.
Esta sencillez a la hora de abordar el argumento (y especialmente el monstruo de la película) es a la vez su fortaleza, y su debilidad. Es una película de terror psicológico sin muchas pretensiones, que tan sólo busca (y consigue) hacer pasar un mal rato al espectador. Su tema principal es uno bastante conocido en el cine: el miedo a la oscuridad. Muchas películas han tratado este tema, y han fracasado en el intento.
El tema secundario, mucho más interesante, es el de la maternidad. Sophie, la madre de Rebecca, sufre de problemas psicológicos que afectaron en su día a su hija, y están afectando en la actualidad a su otro hijo, el pequeño Martin. Hay numerosos enfrentamientos entre Rebecca y Sophie, hasta el punto en el que somos capaces de empatizar con ambas, y no saber de qué lado estar.
"No me vas a volver a abandonar".
Nunca apagues la luz consigue ponernos los pelos de punta, gracias a la inspirada dirección por parte de Sandberg. Éste demuestra tener un gran sentido de la historia, y saber en todo momento cómo quiere contar su película. Trabaja de forma muy eficaz, teniendo claro cuándo generar tensión en el espectador, cuándo lanzar los sustos, y cuándo dejar que el espectador descanse y se relaje. Aunque no hay muchos momentos de descanso, ya que la escasa duración de la película (81 minutos) no permite colocar muchos de esos momentos. Sandberg maneja muy bien el apartado visual, utilizando correctamente las luces y las sombras; gran trabajo también de Marc Spicer, director de fotografía. La escena en la que juegan con la luz de neón roja intermitente, en la habitación de Rebecca, me parece lo mejor de la película. Realmente consiguen que veamos la oscuridad como algo peligroso en lo que no debemos adentrarnos.
Tiene que ser complicado sacarse de la manga un monstruo sobrenatural que consiga inquietar al espectador, ya que cada vez son más las películas de terror que utilizan este recurso. Nunca apagues la luz nos presenta a Diana, una oscura figura que permanece siempre en las sombras. Un acierto de la película es convertirla en alguien real, que forma parte del pasado de la familia. Es un ejercicio aceptable de desarrollo de los personajes, que nos permite ver cómo el personaje de Sophie (madre de Rebeca) carga con las consecuencias de actos que cometió en el pasado.
No obstante, se notan algunos fallos de construcción del guión, escrito por Eric Heisserer (basado, por supuesto, en una historia original del propio Sandberg). Frustra que no se nos den muchas explicaciones de qué es Diana exactamente. En ciertos puntos, éste trae escenas previsibles, y usadas en exceso. El ejemplo más claro está cerca del final de la película, cuando llegan al lugar de los hechos dos policías, y son fácilmente destrozados por la entidad sobrenatural; nada que no hayamos visto antes. También se ve venir de lejos el final de la película, pero en este caso no me preocupa mucho, dado que es un final lógico y con sentido.
"Los fantasmas no existen".
Pasando a hablar del reparto, Nunca apagues la luz vuelve a acertar reuniendo un elenco de actores sólidos, que consiguen que nos creamos sus historias. Mi favorita es Maria Bello (Bar Coyote) en el papel de Sophie, la torturada madre de Rebecca, que está obligada a lidiar con un pasado que le ha hecho perder a casi todos sus seres queridos. Es un personaje muy interesante, que sin embargo, merecía más exposición y tiempo en pantalla, cosa que en esta película es imposible, dada su corta duración.
Teresa Palmer (Memorias de un zombie adolescente) protagoniza la película, brindando una interpretación bastante buena, que para mí fue una grata sorpresa. También destaca Alexander DiPersia como Bret, el novio de Rebecca, simpático personaje que fue capaz de arrancar algunas risas en la sala de cine.
Completan el reparto Gabriel Bateman como el hermano pequeño de la protagonista, Martin, y con papeles más reducidos, Billy Burke (Crepúsculo) como el padrastro de Rebecca, y la esposa del director, Lotta Losten, en un cameo al comienzo de la película. Cabe destacar que Losten fue quien protagonizó el corto original.
Benjamin Wallfisch, compositor relativamente desconocido, crea una banda sonora que cumple sobradamente con su cometido de crear tensión e incertidumbre en el espectador. La música está especialmente acertada en los momentos de susto, donde hará perder los nervios a más de uno.
"No le gusta la luz".
Nunca apagues la luz da la bienvenida al cine de terror a David F. Sandberg, un director efectivo y de ideas claras, que puede hacer grandes cosas en el futuro. Habrá que seguir sus proyectos con lupa. De momento, James Wan le ha "colocado" como director de la secuela de Annabelle (mediocre spin-off de Expediente Warren), que llegará en mayo de 2017. También se le ha dado luz verde a una continuación de Nunca apagues la luz, así que parece que Diana (u otro personaje) se lo seguirá poniendo difícil a nuestros protagonistas en el futuro.
Desde aquí os animo a que vayáis a ver al cine esta película. Está lejos de ser una obra maestra, pero nos aporta buena sensación de terror, excelentes (y diferentes) sustos, e interpretaciones sólidas. Suficientes razones para salir satisfecho, y asustado, del cine. Cuidado con la oscuridad.






No hay comentarios:
Publicar un comentario