"Todo lugar tiene sus fantasmas".
Siempre me acordaré de cuando fui al cine a ver esta película. Jamás vi a una sala de cine tan asustada, incluso aplaudieron cuando empezaron a salir los créditos finales. Jamás entenderé por qué, ya que acabábamos de ver una película que rozaba el desastre.
La Horca es la enésima película de terror que utiliza la técnica del found footage, es decir, que presenta la historia como si fuera grabada por personajes de la misma, a menudo utilizando una simple cámara de video. A mí me parece una técnica muy interesante si se realiza bien, ya que añade realismo y naturalidad a la acción. Pero también creo que es difícil dominarla bien, ya que el exceso de cámaras en mano puede hacer que al espectador le cueste seguir todo lo que está pasando, y además, los actores deben realizar un trabajo muy duro, para que sus interpretaciones sean creíbles.
Esta técnica ha alcanzado gran popularidad en la actualidad, gracias al éxito de proyectos como Monstruoso, Distrito 9, o Chronicle. Dentro del género de terror, varios ejemplos son Paranormal Activity, REC, o mi preferida, El proyecto de la Bruja de Blair, una película independiente muy interesante de la que tendré tiempo de hablar en otra entrada del blog.
Desafortunadamente, La Horca está lejos de llegar a ser un referente en este tipo de técnica. De hecho, es una película desordenada y confusa. Por culpa de la cámara temblorosa que utiliza, perdemos impacto y tensión, y sólo dos o tres sustos bien colocados salvan a la película de ser un desastre total.
"Es mejor que algunas cosas permanezcan ocultas".
En La Horca tenemos a cuatro protagonistas, fruto de su inspiración en el cine slasher: Reese, Pfeifer, Ryan, y Cassidy. Son todos estudiantes de un instituto en el que se está preparando una representación de una obra de teatro que se canceló veinte años atrás, después de que un joven muriera ahorcado por un accidente con un objeto de atrezo. La noche anterior al estreno de la obra, Reese, Ryan y Cassidy deciden colarse en el instituto para destrozar el escenario (no se sabe muy bien por qué, son malos y ya está). Una vez dentro, se encuentran con Pfeifer, y son perseguidos por un asesino vestido de verdugo, que aparentemente es el joven que murió allí hace veinte años.
Aunque una premisa no sea original, una película siempre puede sobreponerse con un guión inteligente, y una dirección inspirada. Pero éste no es el caso de La Horca. El guión, escrito por los mismos directores, Travis Cluff y Chris Lofing, cae en tópico tras tópico, y presenta unos diálogos vagos y estúpidos. Es más, cuando los protagonistas dejaban de hablar, y se dedicaban a correr, gritar, y ser perseguidos por el asesino, mi interés por la película aumentaba. Son unos personajes planos, estereotipados, y sin ningún tipo de historia de fondo. Es imposible entenderlos y empatizar con ellos, porque no nos han contado nada sobre sus vidas, y cuando les ataca el asesino, no nos preocupamos lo suficiente por ellos.
Lo que sí me gustó del guión fue el final. Es otro tópico, y es totalmente previsible. Pero aún así, creo que consigue impactar al espectador, y el manejo de los tiempos es impecable.
"No te atrevas a decir su nombre".
Cluff y Lofing parecen disfrutar cuando tienen que rodar las escenas que muestran al asesino. Y, sin embargo, prefieren centrarse en interminables persecuciones cámara en mano, en las que no vemos absolutamente nada. No entiendo cómo no nos muestran más al verdugo, ya que tiene un diseño bastante bueno, y definitivamente, da escalofríos. Pero nunca llega a asustarnos del todo, ya que sus apariciones son escasas.
Visualmente, tenemos dos o tres escenas interesantes, como la que utilizan para el póster (y que aparece en todos los avances). También es interesante el final, como dije antes. Es como si ya tuvieran pensado ese final desde el principio, y hubieran empezado a construir la película desde allí. Lamentablemente, éstas buenas escenas quedan diluídas dentro de un conjunto mediocre y poco inspirado.
La película tiene una escena final protagonizada por unos agentes de policía que, cómo no, entran a una misteriosa casa para ser asesinados poco después. La escena me sobra completamente, es como si fuera parte de otra película. Jamás entenderé cómo eligieron colocarla ahí, y no terminar la película con el giro del argumento final, que es de lo poco que está bien realizado en esta película.
"Charlie, Charlie".
El reparto es tan mediocre como la película en sí misma. Ninguna interpretación que merezca ser destacada. Me pareció simpático Ryan Shoos como Ryan Shoos. Sí, en serio, los personajes se llaman prácticamente igual que los actores que los protagonizan; ésto da una idea de la originalidad de esta película. Se nota también que Cassidy Gifford tiene algo de experiencia actuando en cine, ya que se esfuerza bastante, pero no logra sobreponerse a un guión que no le deja mucho espacio para brillar. La elección de Reese Mishler y Pfeifer Brown (Reese Houser y Pfeifer Ross en la ficción) es terrible. Jamás te llegas a creer a sus personajes, y hubiese sido mejor que el encargado del casting se lo hubiera pensado dos veces antes de elegirlos.
De la música se encarga el compositor Zach Lemmon, pero mejor ni hablo de ella, porque es prácticamente inexistente.
"Que comience la función".
Soy un apasionado del cine de terror. He visto cientos de películas, tanto buenas, como malas. Y odio ver cómo una película cae en los mismos defectos de siempre, porque sé que se podrían haber evitado. Los que leáis ésto, sabréis lo que os espera si decidís ver esta película. Si queréis películas decentes de found footage, os he recomendado algunas al principio de la reseña. La Horca, sin embargo, es una película simple, sin sustancia, y difícil de seguir. Una de tantas películas de terror que acabarán en el olvido.






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