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martes, 13 de septiembre de 2016

Harry Potter y las Reliquias de la Muerte - Parte 1

"Nuestro mundo jamás ha encarado una amenaza tan grande".

Una de las sagas más exitosas de la historia del cine se acerca a su conclusión con Harry Potter y las Reliquias de la Muerte - Parte 1, un filme que consigue superar su condición de simple preludio mediante una bella cinematografía, una banda sonora muy acertada, y un inspirado trabajo por parte del director.

Harry, Ron y Hermione deciden no acudir a Hogwarts en su séptimo año. En su lugar, inician una búsqueda desesperada por encontrar y destruir los Horrocruxes, objetos mágicos en los que Lord Voldemort ha guardado fragmentos de su alma para ser inmortal. Mientras tanto, los seguidores de Voldemort toman control del Ministerio de Magia, arrestando a todo aquél que se oponga a sus ideas. Convertidos en mayores de edad, y sin la protección del profesor Dumbledore, los tres protagonistas se convierten en fugitivos. Su única oportunidad contra Voldemort pasa por encontrar todos los Horrocruxes, pero podrían estar en cualquier parte y no saben por dónde empezar. Durante su viaje, descubrirán una historia antigua sobre tres objetos, las Reliquias de la Muerte, que podrían hacer invencible a la persona que los reúna.

"Harry es nuestra única oportunidad. Confiad en él".

En la silla de director continúa David Yates, que mantiene el estilo sobrio de entregas anteriores, pero realiza algunos cambios que diferencian a la película dentro de la saga. Esta es una película de Harry Potter diferente a las demás. Parece una película de carretera, en la que el trío protagonista realiza un viaje para encontrar todos los Horrocruxes, y así poder acabar con Lord Voldemort. Es muy interesante ver a los protagonistas tratando de sobrevivir como delincuentes, lejos de sus familias y de Hogwarts. Durante toda la película tenemos una sensación de peligro y desprotección que ya se fue introduciendo en la anterior entrega, Harry Potter y el Misterio del Príncipe. Me encanta el uso del recurso de la cámara en mano durante algunas escenas. Este recurso da un tono más realista, haciendo que en ocasiones la película se sienta como si fuera un documental.

Harry Potter y las Reliquias de la Muerte - Parte 1 es una película preciosa. En lo visual es una obra de arte, como ya ocurriera con la sexta entrega. El cinematógrafo portugués Eduardo Serra entra en la saga como director de fotografía, y colaborando con el director, le brinda a la película un tono propio del final de una historia. Serra se encontró con el desafío de que, por primera vez en la saga, la película no estaba situada principalmente en un lugar (Hogwarts), sino que la película narra un viaje por diferentes paisajes y lugares. Éste aspecto permite a la película brillar y sentirse diferente a las demás. Los paisajes que aparecen en la película son impresionantes, y todos distintos entre sí.

Me gustaría alabar el trabajo en efectos especiales de esta película. La escena de la huida de Privet Drive es impresionante, de las mejores escenas de acción de la saga. También tengo que destacar el trabajo realizado para dar vida a Dobby y Kreacher. Harry Potter es una de esas sagas en las que todo está cuidado al detalle, y siempre cuentan con los mejores efectos visuales del momento.

"Ningún lugar es seguro".

Stuart Craig regresa para el diseño de producción. El desafío es muy grande, ya que gran parte de la película tiene lugar en el exterior, y han tenido que construir decorados artificiales en medio de un paisaje real, juntándolos de tal forma que quedase natural. Me parece muy interesante el decorado construido para la Mansión de los Malfoy. Craig la convierte en una casa con ventanas enormes y de mucha presencia, rodeada por un oscuro y misterioso bosque. También volvemos al interior del Ministerio de Magia, visto por primera vez en Harry Potter y la Orden del Fénix. Éste es uno de mis decorados preferidos, y fue genial visitarlo una vez más. El diseño de producción es tan bueno que hace que no eche de menos ir a Hogwarts.

Tengo que aplaudir la decisión de dividir el séptimo libro en dos partes. El libro contiene tramas y puntos argumentales que afectan a muchos personajes de la saga, y llegan a su fin. Con lo cual, para proporcionar una experiencia completa, y crear una conclusión que esté a la altura, se necesita que la película dure cuatro o cinco horas. A priori podría parecer que, al dividir la historia en dos, la primera parte se queda vacía y falta de contenido, como ocurre con otras sagas que dividen su última entrega en dos (Crepúsculo, Los Juegos del Hambre). Pero afortunadamente, ésto no sucede en la primera parte de Las Reliquias de la Muerte.

El hecho de dividir la historia en dos partes permite a Steve Kloves, que regresa para escribir el guión, centrarse más en las emociones de los personajes, en el sentimiento de desolación y peligro, y en el viaje que realizan con el objetivo imposible de encontrar unos objetos que son la única esperanza para acabar con el villano, pero podrían estar en cualquier parte. Me gusta mucho el ritmo pausado que Kloves le imprime al guión. Un aspecto de la trama que lamentablemente fue eliminado es el pasado oscuro de Albus Dumbledore. En la novela es muy importante e interesante, y sin embargo, Kloves lo elimina para centrarse en el protagonista, como ya hiciera con las historias de fondo de Snape o de Voldemort en entregas anteriores.

Kloves introduce una pequeña escena de Harry y Hermione bailando al ritmo de Nick Cave and the Bad Seeds que consigue expresar perfectamente su relación. Es una escena de tono optimista que captura la tensión y la desesperación del momento, y la amistad y el amor que sienten. Un verdadero acierto por parte del guionista, que demuestra entender muy bien a los personajes.

"Qué lugar tan hermoso para estar con amigos".

Multitud de personajes de entregas anteriores aparecen en un reparto que junta a muchos de los mejores actores ingleses del momento. Daniel Radcliffe, Rupert Grint y Emma Watson interpretan a un trío protagonista más adulto, que ha dejado atrás la adolescencia y se prepara para afrontar los peligros del terrible mundo real. Los tres están excepcionales en la película, gracias a un guión que les permite hacer evolucionar a los personajes. Tienen carisma y encanto suficientes como para cargar con el peso de una película que se centra en ellos más que nunca, dejando de lado al resto del reparto.

Apenas tenemos adiciones interesantes al reparto, ya que la película se centra en lo que ya conocemos. Rhys Ifans trae una interpretación llena de locura y desesperación como Xenophilius Lovegood, padre de Luna, mientras que Bill Nighy interpreta a Rufus Scrimgeour, el nuevo Ministro de Magia, que ya fue eliminado del guión de El Misterio del Príncipe.  Se echa de menos a secundarios "de siempre" como Michael Gambon, Maggie Smith, Alan Rickman, o Robbie Coltrane. Salen en el filme, pero sus apariciones son muy reducidas, y prácticamente no tienen peso en la trama. Incluso llegué a echar de menos a Ralph Fiennes como un Lord Voldemort que se mantiene en las sombras, reuniendo fuerzas para su inminente ataque.

Alexandre Desplat, el nuevo compositor de la película, crea una banda sonora fuerte y emocionante. Utiliza el famoso "Hedwig's Theme" de John Williams cada vez que tiene ocasión, para reflejar nostalgia y melancolía. Harry, Ron y Hermione están lejos de su escuela, siendo perseguidos por las fuerzas oscuras de Lord Voldemort. La música de Desplat los guía durante el viaje, reflejando su pérdida de la inocencia, y su sentimiento de peligro y aislamiento.

"He visto tu corazón, y es mío".

Nos acercamos al inminente final de la saga, y esta entrega es diferente a las anteriores. Se agradece esa ambición de los responsables por crear una película que va más allá de ser la típica superproducción, adentrándose en el territorio de las películas de carretera y los documentales. Es una película capaz de hacernos sentir mucha tristeza al recordar cómo ha pasado el tiempo desde que La Piedra Filosofal llegara a los cines. Harry Potter y las Reliquias de la Muerte - Parte 1 resulta ser un filme muy satisfactorio, y un perfecto preludio para el desenlace final de la historia del joven mago, que llegaría a los cines tan solo un año después.

Esta semaña escribiré dos reseñas más. Una será sobre la segunda parte de Las Reliquias de la Muerte, y otra será sobre una película de ciencia ficción de hace dos años. Intentaré mantener este ritmo de tres reseñas semanales, con el que estoy bastante a gusto. Un saludo.


sábado, 10 de septiembre de 2016

Harry Potter y el Misterio del Príncipe

"Este libro es propiedad del Príncipe Mestizo".

Como hemos ido viendo en las reseñas, la historia de Harry Potter se vuelve más adulta conforme avanza. Este nivel de oscuridad y desgracia llega a su punto máximo en Harry Potter y el Misterio del Príncipe, la sexta entrega de la saga. La película se siente como una transición desde los hechos ocurridos en La Orden del Fénix (un filme clave en la saga que, sin embargo, es el que más flojea), y el inminente desenlace de la historia que tiene lugar en las dos partes en las que se divide Las Reliquias de la Muerte

Mientras Lord Voldemort gana fuerzas y se prepara para su ataque, el profesor Dumbledore comienza a preparar a Harry para la inminente batalla en la que está obligado a participar. Juntos indagarán en el pasado para descubrir nuevas cosas sobre la vida del Señor Tenebroso, y averiguar cuál es la forma de derrotarlo. 

"Una vez más he de pedirte demasiado, Harry".

David Yates vuelve a ser el elegido del estudio para dirigir el filme. Como ya hizo en la película anterior, busca el correcto balance entre el desarrollo de los personajes y la aventura fantástica característica de la saga. También se asemeja al estilo de El Prisionero de Azkaban, dirigida por Alfonso Cuarón, creando una película mucho más íntima que trata de colocar a los personajes frente a situaciones y sentimientos que nunca habían experimentado antes. En esta película, su segundo trabajo como director en Harry Potter, Yates se encuentra más relajado y consigue destacar más, utilizando recursos más complejos que nos muestran a los personajes desde nuevas perspectivas.

Visualmente, la gran incorporación es el director de fotografía francés Bruno Delbonnel. Delbonnel, quien ya había realizado excelentes trabajos en películas como Amélie o Across the Universe, demuestra ser el director de fotografía más hábil de todos los que han pasado por la saga. Mediante el uso de desenfoques y de una paleta de colores muy estilizada, crea una composición visual de calidad superior que resulta una delicia para la vista. Su trabajo en El Misterio del Príncipe le valió una bien merecida nominación a los Oscar. Merece especial atención la forma en la que ilumina los escenarios, esforzándose por hacerlo de manera diferente a lo que habíamos visto antes. La escena en el interior de la cueva, durante la parte final de la película, es maravillosa. En ella, tenemos a Harry y Dumbledore en un momento muy difícil y peligroso, mientras la luz se va moviendo alrededor de ellos y los ilumina de forma muy siniestra e inesperada, mostrándonos a los dos personajes como nunca antes los habíamos visto. Se nota que Yates y Delbonnel se entienden muy bien, y así consiguen crear una visión muy curiosa del Mundo Mágico.

"Hace años conocí a un chico que se equivocó en todas sus decisiones. Por favor, déjame ayudarte".

Afortunadamente para la saga, Steve Kloves regresa para firmar el guión de esta sexta entrega. Recordemos que debido a otras obligaciones no pudo escribir La Orden del Fénix, y ésta resultó tener el guión más débil y peor adaptado de la saga. En este caso, Kloves entrega un guión que nuevamente intenta contentar tanto a aficionados de la saga, como a espectadores en general. Lo que menos me gusta de este guión es que elimina ciertas tramas de la novela que personalmente considero claves para la historia. La novela de El Misterio del Príncipe fue muy interesante porque llegamos a conocer más sobre el pasado de Lord Voldemort y, sobre todo, Severus Snape, un personaje que por fin cobra verdadero protagonismo. 

Kloves elimina estas dos tramas debido a su interés por centrarse exclusivamente en el viaje y en las emociones de Harry Potter. Éste vuelve a encontrar el amor, esta vez con Ginny Weasley, personaje que estaba en la saga desde la segunda entrega y que aquí vuelve a ganar protagonismo. Otras diferencias con el libro que me sorprendieron fueron la ausencia del funeral de Dumbledore (me hubiera gustado tener una despedida digna para el personaje), o la adición de una escena de acción en la Madriguera que aporta peligro y ritmo a una película que a algunos espectadores les resultará algo lenta.

En la película tenemos nuevos escenarios, creados por el habitual diseñador de producción de la saga, Stuart Craig. Aunque la escala de la película es menor que en entregas anteriores, tenemos lugares visualmente muy interesantes, como la cueva que visitan Dumbledore y Harry en la parte final de la película. Me encantan esas formaciones geométricas de cristal que rodean a nuestros protagonistas; sin duda, un diseño muy curioso e inteligente. Todo el interior de la cueva fue diseñado por ordenador, como ya ocurriera con la Sala de las Profecías en Harry Potter y la Orden del Fénix. Se nota que los responsables de la película están muy cómodos combinando decorados reales y decorados digitales. Al terminar la película tuve la sensación de que el diseño de producción era menos fresco e interesante que en entregas anteriores. Era como si ya lo hubiera visto todo antes.

"Severus, por favor".

Esa misma sensación de haber visto todo antes se recupera en el reparto, donde apenas tenemos caras nuevas. La más importante es la de Jim Broadbent como el profesor de pociones Horace Slughorn, que guarda un recuerdo que podría dar la clave para derrotar a Lord Voldemort. Una elección muy acertada, ya que la presencia de Broadbent resulta ser de lo mejor de la película. Helen McCrory entra a la saga como Narcissa Malfoy, la madre de Draco. Una curiosidad: McCrory fue contratada en un principio para interpretar a Bellatrix Lestrange en La Orden del Fénix, pero finalmente tuvo que dejar el proyecto debido a su embarazo. Mi opinión es que Helena Bonham Carter como Bellatrix es una de las decisiones de reparto más acertadas de la saga, y no creo que McCrory hubiera superado su interpretación. Otra adición al reparto es Dave Legeno, imponente como el Mortífago Fenrir Greyback. Greyback es un personaje que ve reducida su importancia a la de un simple secuaz del villano, así que no puedo hablar de la interpretación de Legeno.

En lugar de incorporar personajes nuevos, la historia se centra en dar más protagonismo a personajes ya existentes, lo que permite brillar a otros actores habituales en la saga. Es emocionante ver evolucionar a Draco Malfoy, con un Tom Felton que realiza su mejor interpretación. Me gusta mucho el duelo de magia que tiene con Harry, en el que cuesta reconocer a esos dos niños inocentes que se conocieron en La Piedra Filosofal. Una pena que Daniel Radcliffe no esté tan acertado como Harry Potter. Michael Gambon realiza también su mejor trabajo como Dumbledore, siendo el personaje más importante de la película, después de Harry. Alan Rickman vuelve a brillar como Severus Snape, tras varias películas en las que su papel era reducido. Rickman y Gambon protagonizan una de las mejores escenas de la película (y de toda la saga) con la muerte de este último. 

La banda sonora está compuesta por Nicholas Hooper, que regresa tras firmar la música de Harry Potter y la Orden del Fénix. Hooper realiza una banda sonora muy inspirada que para mí es la mejor de toda la saga, juntando sus composiciones con algunos de los temas que creó John Williams para las tres primeras películas. Su música abarca un enorme rango de emociones, desde alegría y amor, hasta tristeza y muerte, pasando por una gran sensación de peligro y soledad. Me encanta el uso de coros ligeros y de cuerdas disonantes para dar un aire solemne y tenso a la película. Es imposible no emocionarse con esta banda sonora.

"Oscuros secretos serán revelados".

Harry Potter y el Misterio del Príncipe es, para mí, una de las mejores películas de la saga del joven mago. Una joya cinematográfica que se aprovecha de ser un capítulo de transición hacia algo más grande para centrarse en los pequeños detalles que hacen mejor a una película. Música, fotografía y diseño se unen para entregar una película fuerte y estilizada que merece más reconocimiento del que se le ha dado. 

Todavía no he decidido la próxima película sobre la que escribiré mi opinión. Creo que escribiré sobre alguna de ciencia ficción, y después, os traeré mi opinión sobre las dos partes de Harry Potter y las Reliquias de la Muerte. Con ellas acabaré de revisar la saga, y haré otra encuesta en Twitter para que decidáis qué películas veo después. Un saludo.


lunes, 5 de septiembre de 2016

Harry Potter y la Orden del Fénix

"Eres un necio, Harry Potter, y lo perderás todo".

¿Qué fue de aquel niño que se adentraba en un mundo enorme de magia y fantasía? En Harry Potter y la Orden del Fénix, tiene quince años y ya no hay rastro de sus miradas de inocencia y asombro. Conforme la saga ha ido creciendo, también lo ha hecho el peligro al que se enfrentan los personajes. Esta quinta entrega es la más cruda y realista de todas hasta el momento. En ella, Harry y sus amigos se darán de bruces con la triste realidad del mundo mágico: funciona de manera complicada, y no es tan divertido como parecía.

El Ministro de Magia se niega a creer que Lord Voldemort haya regresado. Piensa que es una estrategia de Dumbledore para arrebatarle el puesto, y hará cualquier cosa para ocultar la posibilidad de un regreso del Señor Oscuro. Utiliza su cargo para colocar a una de sus seguidoras, Dolores Umbridge, como profesora en Hogwarts, asegurándose de que los estudiantes aprenden magia desde una perspectiva controlada por el Ministerio. Con todos estos problemas, Harry comienza a distanciarse de sus amigos y a sentirse cada vez más sólo, lo que le vuelve más vulnerable contra un Lord Voldemort que busca un objeto que le podría permitir recuperar el poder y la gloria que perdió en el pasado.

"Comienza la rebelión".

La silla de director pasa a ser propiedad de David Yates, un director inglés que procedía de la televisión. Pese a su falta de experiencia dirigiendo cine, Yates consigue reflejar muy bien el tono político que caracteriza a esta película, y la diferencia de las demás entregas de la saga. Se nos muestra por primera vez cómo funciona el mundo mágico más allá de la escuela de Hogwarts, y éste no es muy diferente de nuestro mundo real. El Ministerio de Magia controla a las masas manipulando los medios de comunicación, e incluso la educación, en su afán por ocultar una terrible verdad que podría cambiar radicalmente las cosas.

Yates muestra un estilo sobrio y realista, similar al de Alfonso Cuarón en Harry Potter y el Prisionero de Azkaban, que para mí sigue siendo el mejor director que ha pasado por la saga. Yates y el director de fotografía, Slawomir Idziak, iluminan la película con colores azulados, reflejando la frialdad de la historia. Trabajando con el coreógrafo Paul Harris, crea unas escenas de lucha con varitas superiores a las de anteriores entregas. El trabajo en efectos visuales (la mayoría creados por la empresa londinense Double Negative) es fantástico; para mí, el mejor de la saga hasta el momento. El trabajo realizado para crear a Grawp, el gigante hermano de Hagrid, es admirable, utilizando una novedosa tecnología de captura de movimiento que posteriormente vimos en muchas otras superproducciones. También me encantó la aparición y el diseño de los thestrals. Los efectos están tan bien logrados que parecen reales, y se integran mucho mejor en la película que, por ejemplo, en El Cáliz de Fuego.

Tengo que hacer mención especial a la escena del vuelo en escoba, la cual sucede en los primeros compases de la película. Yates y su equipo de efectos visuales nos llevan de viaje por varias de las localizaciones más míticas de Londres. Me gusta ver que Londres juega un papel importante en la película, contribuyendo a la sensación de realismo que la película persigue desde el principio.

"El miedo nos lleva a hacer cosas terribles".

La Orden del Fénix marca la primera (y única) vez que Steve Kloves no realiza el guión cinematográfico. Dado que Kloves tenía otros trabajos que atender, el puesto de guionista pasó a ser propiedad de Michael Goldenberg, quien ya había sido considerado años antes para el guión de la primera entrega de la saga. Goldenberg tiene la difícil tarea de adaptar a la gran pantalla el libro más largo y mejor de toda la saga, y lamentablemente, no está a la altura. Sus diálogos son fluidos y contribuyen al ritmo rápido que tiene la película, pero el guión resulta ser una adaptación bastante mala, con multitud de tramas secundarias que terminan por no desarrollarse completamente, y otras que, directamente, son eliminadas.

El mejor ejemplo de ésto lo tenemos en el personaje de Cho Chang, a la que conocimos en la anterior entrega como un posible interés amoroso de nuestro Harry Potter. En esta película, esa historia de amor se hace realidad con el primer beso de la pareja, pero después de esto, el personaje de Chang desaparece del guión. Lo cual es un error, dado que se implica que Chang es la que traiciona a Harry y su grupo de amigos, contándole a la profesora Umbridge todos sus planes. Supuestamente, Harry está destrozado, sin saber que en realidad Cho no tuvo elección, ya que fue sometida a los efectos del Veritaserum, una poción que hace revelar todos sus secretos al que la toma. Esta interesante trama, que contribuiría al desarrollo del personaje de Harry, se cuenta de pasada, y el espectador medio que no tenga conocimiento de la trama del libro, apenas se enterará.

Me dolió también que se recortara el protagonismo de Neville Longbottom, un personaje simpático que tenía en este libro la oportunidad de ser importante para la trama. La interesante trama del destino que sufrieron sus padres se cuenta de manera breve, y no hay rastro de su importancia en la profecía que aparece al final de la película. Simplemente, el personaje de Neville se reduce a un conjunto de escenas de humor y otras de acción. Otro personaje cuyo protagonismo disminuye es el de Ron Weasley, quien en el libro tenía cierto desarrollo, ya que cumplía su deseo de probar para el equipo de quidditch, y se enfrentaba a desafíos por sí mismo, separándose un poco de la sombra de Harry. También me hubiera gustado que mantuvieran el detalle de que Ron, Hermione, y Malfoy fueran prefectos de sus casas, lo que nos mostraría cómo han crecido los personajes desde que entraron a Hogwarts por primera vez.

El principal objetivo del guión de Goldenberg es narrar el viaje emocional de Harry Potter, y afortunadamente consigue mostrarnos a un Harry diferente, que en ciertos momentos nos sorprende, asusta, e incluso nos da algo de pena. Este mayor desarrollo del personaje permite a Daniel Radcliffe destacar en su interpretación, como ya ocurriera en Harry Potter y el Prisionero de Azkaban.

"Eres una buena persona a la que le han sucedido cosas malas".

Stuart Craig regresa en el diseño de producción de la película. Me pregunto qué hubiera sido de la saga sin el trabajo de Craig, ya que para mí, casi todo el éxito de la saga se debe a este hombre. En esta ocasión, Craig construye enormes y preciosos decorados para mostrarnos el Ministerio de Magia. Siempre me gustaron los pasillos oscuros del Departamento de Misterios. La casa del Número 12 de Grimmauld Place es muy misteriosa, haciéndonos preguntar qué historias se esconden tras esos bonitos pero decadentes muros. El despacho de la profesora Umbridge presenta un curioso rediseño de un decorado ya visto en anteriores películas, reflejando a la perfección el carácter del personaje.

A modo de curiosidad, me apetece destacar que el escenario de la sala de las profecías estaba totalmente creado de manera digital. Los planos, la iluminación, y el ritmo hacen que sus escenas sean de mis favoritas de toda la película.

Como es habitual en cada película de Harry Potter, hay algunas adiciones a un reparto que no deja de crecer tanto en número, como en talento. Imelda Staunton destaca sobre el resto, interpretando a Dolores Umbridge, uno de los personajes más odiados de la saga. Sus miradas, sus gestos, y su voz son fantásticos, y no me puedo imaginar una mejor actriz para el papel. Sucede algo parecido con Helena Bonham Carter, en el papel de Bellatrix Lestrange, una de las seguidoras más leales y peligrosas de Lord Voldemort. Aunque tiene pocas escenas, su interpretación le hace ganar presencia en la pantalla, y convertirse en un personaje muy popular entre los seguidores de la saga. Otra gran incorporación es la debutante Evanna Lynch como la encantadora Luna Lovegood.

De los actores que regresaban de películas anteriores, me quedo con Daniel Radcliffe, que es capaz de añadirle más capas y dimensiones a su personaje protagonista. Su actuación como Harry Potter impresiona, y en ciertos momentos, asusta. Nos muestra a un Harry en uno de los momentos más críticos de su vida, con Voldemort introduciéndose poco a poco en su mente, hasta casi hacerle perder la cabeza. Lord Voldemort no llega a ser tan amenazante como lo era en El Cáliz de Fuego, pero su duelo final contra Dumbledore es impresionante.

Para la banda sonora llega un nuevo compositor, Nicholas Hooper. Hooper introduce tanto variaciones en temas famosos de John Williams, como nuevos temas propios, creando una banda sonora capaz de ser oscura y optimista, según la escena en la que nos encontramos. Personalmente, su trabajo en La Orden del Fénix es de mis favoritos de la saga.

"Tenemos una cosa que Voldemort no tiene: algo por lo que merece la pena luchar".

En líneas generales, Harry Potter y la Orden del Fénix es una película muy entretenida con un ritmo frenético, más propio de una película de acción. Introduce temas interesantes e innovadores dentro de la saga, pero no llega a estar a la altura del que es para muchos el mejor libro de la misma. El filme cae preso de su propio ritmo, dejando preguntas sin resolver y olvidando por completo varias tramas para centrarse en la acción. Se trata de la entrega más débil de la saga, pero aún así no pierde el encanto del asombroso Mundo Mágico de J. K. Rowling.

Espero que os haya gustado la reseña. Volveré en unos días con opiniones sobre la secuela de The Ring, y la siguiente entrega de la saga de Harry Potter. Un saludo.


sábado, 3 de septiembre de 2016

Harry Potter y el Cáliz de Fuego

"Todo cambiará".

La saga Harry Potter continúa evolucionando con esta cuarta entrega, que tiene un argumento más oscuro y violento que las películas anteriores, mientras conserva el toque de cine de aventuras que estaba muy presente en las dos primeras películas de la saga y que se había perdido un poco en El Prisionero de Azkaban, la cual parecía más una película de autor que la típica superproducción. 

Harry Potter se dispone a comenzar su cuarto curso en Hogwarts, tras haber sido testigo de un ataque de los seguidores de Lord Voldemort durante los Mundiales de Quidditch, a los que había ido junto a sus amigos. Este año se celebra el Torneo de los Tres Magos, un importante evento que selecciona a estudiantes de tres escuelas de magia diferentes, enfrentándolos en pruebas que pondrán sus vidas en grave peligro. Cuando Harry es seleccionado para competir sin haberse presentado, y siendo demasiado joven para hacerlo, se ve obligado a enfrentarse a temibles desafíos, al tiempo que tiene horribles pesadillas sobre Voldemort, que está más cerca que nunca de regresar.

"Aunque venimos de diferentes lugares y hablamos diferentes lenguas, nuestros corazones laten como si fueran uno sólo".

Tras la negativa de Alfonso Cuarón a regresar para dirigir El Cáliz de Fuego, la silla de director pasa a Mike Newell, el primer director británico de la saga, conocido por su gran trabajo en Cuatro bodas y un funeral, que le valió un Premio BAFTA a la Mejor Dirección. Newell es un director muy diferente a Cuarón, pero en lo que a Harry Potter se refiere, mantiene algunas de las ideas que el director mexicano trajo a la saga. La paleta de colores es heredera de la de El Prisionero de Azkaban, si bien Newell no renuncia al característico color de las dos primeras películas. Su estilo es algo intermedio entre Chris Columbus y Alfonso Cuarón, oscuro y terrorífico a la vez que bello y colorido. 

Sin embargo, Newell fracasa creando la sensación de peligro que requerían las pruebas del Torneo de los Tres Magos. La acción es lenta en lugar de frenética y visceral. Tampoco tenemos escenas con efectos especiales innovadores como las tuvimos en anteriores películas (quidditch, bullet time). Tenemos más imágenes generadas por ordenador, y aunque son correctas y están bien logradas, en ocasiones te sacan totalmente de la película, como es el caso de la segunda prueba del Torneo, en la que Harry se enfrenta a multitud de demonios acuáticos. 

Newell acierta en manejar las emociones de los personajes. El montaje de la película es magnífico, capaz de mostrarnos un gran rango emocional sin perder el ritmo. Nuestros protagonistas entran en la adolescencia, y Newell sabe muy bien cómo quiere enseñarlo. En ocasiones me ha recordado a las películas de adolescentes de los años ochenta de John Hughes. También le vemos muy cómodo durante la parte final de la película, desde que tiene lugar la tercera prueba del Torneo. Me encantan sus planos durante las escenas del laberinto, y la confrontación final con Lord Voldemort es terrorífica. 

"Tiempos difíciles y oscuros nos aguardan. Pronto deberemos elegir entre lo que es correcto, y lo que es fácil".

Era de esperar que al realizar la adaptación del libro a la película, muchos conceptos y escenas quedaran reducidos e incluso desaparecieran, ya que el libro original de Harry Potter y el Cáliz de Fuego es casi el doble de largo que el de El Prisionero de Azkaban. Incluso Steve Kloves, que regresa para firmar el guión, dijo que pensaban realizar la película en dos partes, pero no encontraron la forma de dividir la historia. Afortunadamente, Kloves consigue un guión muy entretenido, que mezcla momentos de humor con momentos de auténtica tragedia. Tiene que ser muy difícil condensar un libro de 734 páginas en una película, pero se nota que Kloves conoce y entiende la historia a la perfección.

Dato curioso que cualquiera habrá visto, pero que me apetece comentar igualmente: la profecía con la que la Profesora Trelawney asusta a Harry en El Prisionero de Azkaban se cumple en esta película. Me encanta que las películas estén bien construídas y conectadas entre sí, aunque los directores sean distintos.

Un aspecto interesante de este filme es que, de nuevo, el mundo mágico se expande. Descubrimos que hay escuelas de magia más allá de Hogwarts, y conocemos muchos personajes nuevos e interesantes. Es admirable que estemos en nada más y nada menos que la cuarta entrega de una saga, y sigamos recibiendo historias novedosas, y de gran calidad. Otras sagas míticas en la historia del cine, como Star Wars o Indiana Jones, no pueden decir lo mismo.

El diseño de producción de Stuart Craig vuelve a ser impecable. Es una película con una escala mayor que las tres anteriores, por lo que la dificultad aumenta. Pero tanto Craig como la decoradora de escenarios Stephenie McMillan realizan un trabajo fantástico. El rediseño del Gran Comedor para acoger el evento del Baile de Navidad es precioso, y los decorados construidos para las tres pruebas del Torneo de los Tres Magos son impresionantes, especialmente en la tercera prueba, que sucede en un enorme laberinto. También me gusta mucho el diseño del cementerio en el que tiene lugar la confrontación final con Lord Voldemort. Han pasado once años, y sigue dándome escalofríos. 

"Los lazos de amistad que hemos formado este año serán más importantes que nunca".

El trío protagonista ha alcanzado la adolescencia, y es interesante ver cómo van creciendo tanto física como mentalmente. Ron y Hermione comienzan a sentirse atraídos, y Harry encuentra el amor por primera vez en una estudiante de Ravenclaw llamada Cho Chang, interpretada por Katie Leung. Es algo que no habíamos visto antes, y que da pie a situaciones muy divertidas.

Siendo una historia tan grande en escala, es una pena que secundarios que brillaban en películas anteriores apenas tengan protagonismo en ésta. Hablo de Robbie Coltrane (Hagrid), o Alan Rickman (Snape), aunque sí llegamos a conocer un poco sobre el pasado del segundo. Tenemos algunas adiciones interesantes, como Brendan Gleeson (Alastor Moody) o el siempre inquietante David Tennant (Barty Crouch Jr.), aunque ambos quedan diluídos en un guión que no se centra demasiado en ellos. Hay que destacar la primera aparición de Lord Voldemort en carne y hueso, interpretado por un irreconocible Ralph Fiennes. Personalmente, en esta película Voldemort me resulta aterrador, y me dio muchas pesadillas cuando la fui a ver al cine con nueve años. 

Patrick Doyle sustituye a John Williams como compositor de la banda sonora, y aunque ésta no llega a ser tan icónica y mítica como la de Williams, realiza un trabajo muy sólido. Su música sobresale en la parte final de la película, tras la horrible muerte de cierto estudiante de Hogwarts.

"Ha vuelto. Voldemort ha vuelto".

Con Harry Potter y el Cáliz de Fuego tenemos una película de aventuras muy bien construída, con un gran equilibrio entre aventuras, drama, humor, misterio, y terror. Mantiene los impecables valores de producción y reparto característicos de la saga, y nos proporciona una buena dosis de entretenimiento durante las casi dos horas y media de duración. 

Esta semana me vuelvo a ir de viaje, aunque tengo alguna reseña preparada para no tener que estar otra semana sin subir ninguna entrada al blog. Se acerca el inicio del curso, y ya voy anunciando que durante el mismo no subiré una entrada diaria, como venía haciendo durante las vacaciones. Estoy pensando en si subir únicamente una o dos entradas por semana, o en si simplemente escribir una reseña cada vez que vea una película, y tenga tiempo suficiente para hacerlo. Un saludo.


domingo, 28 de agosto de 2016

Harry Potter y el Prisionero de Azkaban

"Juro solemnemente que ésto es una travesura".

Justo cuando más lo necesitaba, llegó el cambio de aires a la saga de Harry Potter. La Cámara Secreta seguía manteniendo el encanto y el impecable valor de producción de la primera película, pero era tan similar a ésta última, que comenzaba a presentar ciertos síntomas de agotamiento.

Afortunadamente, ésto cambió con la llegada del director mexicano Alfonso Cuarón, famoso anteriormente por ser director y escritor del aclamado drama Y Tu Mamá También. Cuarón dejó huella con su estilo maduro, inteligente, y sofisticado, lejos de la fantasía enfocada al público infantil de las dos primeras películas. Cuarón fue capaz de entregarnos la que, para mí, es la mejor película de la saga.

En su tercer año en Hogwarts, Harry y sus amigos tienen que enfrentarse a peligros que jamás han conocido antes. Pronto descubren que un peligroso asesino, aliado de Lord Voldemort, ha escapado de la fortaleza de Azkaban, y va directo hacia Hogwarts para cumplir con su objetivo: matar a Harry Potter. Para atraparlo, Azkaban ha mandado decenas de dementores, siniestras criaturas con las que nuestros protagonistas tendrán más de un encuentro peligroso. Una vez más, Hogwarts se convierte en un lugar peligroso y misterioso, en el que nada es lo que parece.

"Uno puede encontrar la felicidad incluso en los tiempos más oscuros, si tan sólo se acuerda de encender la luz".

El gran acierto de Alfonso Cuarón es centrar su atención en el desarrollo de los personajes, creando un filme con identidad propia, algo de lo que carecían las dos anteriores películas. Harry Potter y el Prisionero de Azkaban es una producción de alto presupuesto, y a la vez, es una película muy personal y completa, que se centra en los pequeños detalles para conseguir un conjunto de gran calidad. El lenguaje visual de Cuarón es rico y complejo. con excelentes planos que nos permiten admirar la belleza de las escenas que ha construído. Utiliza con frecuencia planos secuencia que atraviesan cristales de ventanas, un recurso que me pareció muy atractivo. También me parece interesante su obsesión con mostrarnos el reflejo de los personajes frente a un cristal, un gran ejercicio de construcción de personajes.

También es curioso el uso que realiza Cuarón de la técnica del bullet time (efecto bala) durante la divertida escena del Autobús Noctámbulo. Dicha técnica es, por ejemplo, la que utilizaban los hermanos Wachowski en Matrix, en la escena en la que Neo realiza movimientos sobrehumanos, a cámara lenta, para esquivar una serie de balas de pistola que han enviado contra él. Consiste en alterar el espacio y el tiempo de la escena, utilizando recursos como variar el ángulo de la cámara, o moverse por la escena a velocidad normal, mientras todo lo demás se mueve a velocidad mucho más lenta. Una forma muy ingeniosa (y visualmente innovadora para la saga) por parte de los responsables de la película de resolver la difícil escena del autobús.

El Prisionero de Azkaban es una película mucho más madura, y oscura. En ocasiones, se asemeja más a una película de terror, que a una de fantasía. La presencia de los dementores pone los pelos de punta, especialmente, en la que es para mí la mejor escena de la película. Se trata de la primera aparición de estas criaturas, que sucede en el interior del tren que viaja hacia Hogwarts. Otra escena muy inquietante es la transformación de cierto profesor en hombre lobo. Aunque los efectos especiales están pasados de fecha, y cantan bastante, el diseño, el juego de luces y sombras, y la música, crean una gran sensación de peligro.

"Los dementores nos hacen revivir nuestros peores recuerdos. Nuestro dolor se vuelve su poder".

En esta tercera entrega de la saga, asistimos a otro rediseño de Hogwarts y sus alrededores, acercándose la versión final de la mítica escuela. El diseñador de producción, Stuart Craig, incorpora monolitos de piedra de estilo celta, y paisajes escoceses, que consiguen darle más realismo, y alejarse de la fantasía que dominaba el diseño de las anteriores películas.

Incluso la escena del quidditch es diferente, acorde con el estilo de la película. La escena es corta y de menor escala que en películas anteriores. Cuarón sitúa la acción lejos del campo de quidditch, y bajo una peligrosa tormenta, con dementores sueltos cerca de los jugadores de ambos equipos, llenando la escena de tintes azulados, y distanciándose de lo que nos mostraba Chris Columbus en anteriores entregas.

Steve Kloves regresa para escribir el guión. Esta vez, es un guión más completo, con diálogos más inteligentes y fluidos. Ser completamente fiel al libro original deja de ser una obsesión, consiguiendo un guión mejor, y más apto para el lenguaje cinematográfico.

"Sangre inocente será derramada, y siervo y señor se reunirán una vez más".

El trío protagonista crece en edad y en madurez interpretativa. Daniel Radcliffe destaca como un Harry Potter que muestra muchos más sentimientos y emociones que en las anteriores películas. Emma Watson también está muy inspirada, interpretando a una Hermione más madura y decidida, muy diferente de la niña que conocimos en Harry Potter y la Piedra Filosofal. A los ya habituales miembros del reparto, se añaden varias elecciones estelares: Michael Gambon interpretando a un Albus Dumbledore más imponente, Gary Oldman como el despiadado y espeluznante asesino Sirius Black (de lo mejor de la película), David Thewlis como el misterioso Remus Lupin, y Emma Thompson como la excéntrica profesora Sybill Trelawney.

John Williams realiza aquí su último trabajo para la saga de Harry Potter. Williams entiende perfectamente lo que el director quiere transmitir, y entrega una banda sonora más madura, con multitud de temas nuevos. Musicalmente, es más oscuro, e incorpora influencias medievales en la instrumentación. Mi tema favorito de esta película es "Forward to Time Past". Me encanta ese tic-tac que suena durante la canción, indicativo de que el tiempo se les acaba a nuestros protagonistas.

"Travesura realizada".

Esta película supone un gran paso adelante para la saga. Tiene una dirección mucho más sólida, es visualmente espectacular, y presenta un reparto que crece cada vez más en talento. Es una pena que Cuarón no regresara para dirigir la siguiente entrega, ya que Harry Potter y el Prisionero de Azkaban es la mejor película de la saga. Jamás me cansaré de verla.

Por cierto, esta semana me retiro a las fiestas de Tarazona, y no voy a tener ni ordenador, ni internet. Volveré el sábado, tres de septiembre, con más opiniones sobre las películas que vaya viendo. ¡Un saludo!


viernes, 26 de agosto de 2016

Harry Potter y la Cámara Secreta

"Harry Potter no debe regresar a Hogwarts este año".

Continúa mi repaso a la saga del mundo mágico de J. K. Rowling con la segunda entrega, Harry Potter y la Cámara Secreta, película que mantiene una línea continuista respecto a su predecesora. En esencia, me parece una mejor película que La Piedra Filosofal. Creo que coge todo lo que funcionaba en ella, y lo amplía y mejora, aunque la mayor parte de lo que no funcionaba, sigue ahí.

La película arranca, cómo no, con Harry pasando el verano en casa de sus tíos. Mientras está en su cuarto, aparece el adorable Dobby, un elfo mágico que le pide que no vaya a Hogwarts este año, porque cosas terribles están a punto de pasar. Pese a las advertencias de Dobby, Harry acaba acudiendo al colegio mágico, rompiendo varias leyes mágicas por el camino. Una vez allí comprobaremos que el pequeño elfo estaba en lo cierto, cuando se abre una habitación secreta, oculta bajo el castillo, llamada "la Cámara de los Secretos", que libera a una bestia que deja un rastro de cuerpos petrificados a su paso.

"Enemigos del heredero, temed".

Chris Columbus repite en la silla del director, tras su conservador trabajo en La Piedra Filosofal. En esta ocasión, podemos ver a un Columbus más cómodo, y más relajado que en el anterior filme, sin importarle tomar más riesgos visuales. Decide adentrarse en el territorio del cine de aventuras, con secuencias que recuerdan a algunas escenas de la saga de Indiana Jones, e incluso llega a jugar con el género del terror: frases pintadas con sangre en las paredes, terroríficas arañas gigantes en el interior del bosque oscuro, Harry siendo atacado por el basilisco... Columbus disfruta poniendo en tensión al espectador. La película evoluciona respecto a la anterior, adoptando un tono más oscuro y peligroso, que con cada película de la saga irá aumentando y haciéndose más evidente.

El diseño de producción de Stuart Craig vuelve a ser maravilloso. Hogwarts se convierte en un lugar bello y misterioso, dando más sensación de realismo. El mundo mágico se expande, y tenemos nuevas localizaciones perfectamente diseñadas, y construidas. Borgin y Burkes es inquietante, la Madriguera (hogar de la familia Weasley) es acogedora, y encantadora, y el despacho de Dumbledore es imponente. Pero sobre todo hay que destacar el impresionante escenario construido para la Cámara de los Secretos. Un lugar majestuoso que pone los pelos de punta, en el que tiene lugar el clímax de la película.

"Su esqueleto yacerá en la cámara para siempre".

El guión vuelve a estar escrito por Steve Kloves, y es prácticamente un calco del primero, salvando las diferencias entre ambas historias. La estructura es la misma, y una vez más, estamos ante un libreto de ritmo lento, y muy fiel al libro original. En este aspecto, juegan sobre seguro, y crean un guión capaz de contentar (de nuevo) tanto a los fans de la saga, como al público general. Esta entrega nos muestra un peligro mucho más grande, capaz de poner en peligro a toda la escuela de Hogwarts, lo cual es interesante. Aún así, creo que el guión empeora respecto a la anterior película, ya que este parece más un episodio de ciento sesenta minutos (¡guau!), que una película por sí misma, como era La Piedra Filosofal.

Una vez más, lo mejor de la película es el reparto. La mayoría del mismo regresa para esta película, y además, tenemos un par de fichajes interesantes: Kenneth Branagh (Mucho ruido y pocas nueces), que realiza un excelente trabajo interpretando al carismático pero repelente Gilderoy Lockhart, y Jason Isaacs, como el imponente Lucius Malfoy (El patriota), un personaje muy interesante, del que sabremos más en futuras entregas. Del reparto que regresa de la anterior película, quiero darle especial mérito a Emma Watson, que mejora su interpretación de Hermione, y nuevamente a Alan Rickman, nacido para interpretar a Severus Snape. Richard Harris tiene aquí su última aparición en la gran pantalla.

"¡Nunca me atraparás, Potter!"

El quidditch vuelve a aparecer como uno de los aspectos más destacados. La secuencia es más larga, peligrosa, y personal, dado que enfrenta a Harry con su mayor enemigo dentro del colegio, Draco Malfoy. Seguro que Daniel Radcliffe (Potter) y Tom Felton (Malfoy) se lo pasaron en grande rodando esta escena vibrante en la que deben atrapar la snitch dorada, mientras esquivan los obstáculos que tienen en el camino, y son perseguidos por una bludger hechizada. Sin duda, gran trabajo de los responsables de producción y de efectos digitales. Esta escena de quidditch sirve también para darnos una escena de humor protagonizada por Gilderoy Lockhart, en la que éste intenta arreglar el brazo que Harry se ha roto. Aunque no aporta prácticamente nada a la trama, ver los partidos de quidditch es uno de los alicientes de esta saga, y se acaban echando de menos si no aparecen en la película. 

Dos escenas novedosas para la saga, y que merecen especial reconocimiento, son el ataque de las arañas en el bosque, y la batalla final contra el basilisco. Presentan segmentos de acción intensos y llenos de tensión, en los que se ve más suelto y relajado al director, especialmente, en la batalla final. Todo ello acompañado por otra impecable banda sonora de John Williams, que utiliza tanto temas presentes en la anterior película, como otros nuevos. 

"Expelliarmus".

En conclusión, se puede decir que Harry Potter y la Cámara Secreta juega en la misma liga que la película que le precede. Comparte estructura, tono, cinematografía, aciertos y fallos; sin embargo, se nos muestra un mundo mágico más grande y creíble, dando también una mayor sensación de peligro y misterio. Ésto hace que sea ligeramente mejor que La Piedra Filosofal. Columbus no regresaría para dirigir la tercera película de la saga, lo cuál resultó ser afortunado para la misma, pues El Prisionero de Azkabán muestra una clara mejoría sobre las dos primeras, en parte, gracias al soplo de aire fresco que trae su director. Pero todo ésto lo leeréis en su entrada correspondiente. ¡Un saludo!


miércoles, 24 de agosto de 2016

Harry Potter y la Piedra Filosofal

"Que comience la magia".

Tenía ganas de volver a ver una saga, y escribir sobre cada película individual, así que hace un par de días comencé una encuesta en la que pedía consejo sobre qué saga de películas hacer primero. Ganó la saga de Harry Potter, y aquí tenéis mi opinión sobre la primera entrega, Harry Potter y la Piedra Filosofal.

Me cuesta creer que tenía cinco años cuando fui a ver al cine esta película, y me ha agradado ver que ha envejecido bien. Conserva el encanto que vi por primera vez aquel 2001, y no he podido evitar dejar escapar una sonrisa mientras recordaba todas las situaciones, y todos los diálogos que aparecían en la pantalla.

"Bienvenidos al Colegio Hogwarts de Magia y Hechicería".

La historia la conocemos de sobra. Un niño huérfano que vive con sus aparentemente malvados tíos descubre que en realidad es un mago cuyos padres fueron asesinados por el tenebroso Lord Voldemort. El joven Harry será admitido en el Colegio Hogwarts de Magia y Hechicería, y allí hará amigos y enemigos, al tiempo que tendrá que enfrentarse a un intento de regreso del mismísimo Voldemort.

Tengo sensaciones encontradas con el director Chris Columbus (Sólo en casa). Éste nos trae una adaptación muy fiel al libro, sí, pero a veces, demasiado cuadriculada. Pienso que le falta tomarse las libertades necesarias para hacer una película que fluya como lo hacían las palabras de J. K. Rowling en el libro original. En el aspecto de la dirección, la película asume pocos riesgos, y carece de toque personal del director y de identidad más allá de ser una adaptación. Pero, por otro lado, es entendible que Warner Bros. escogiera a un director conservador como Columbus, con experiencia en otras películas "para toda la familia"; los altos costes de producción harían que esta película fuera un riesgo grande para el estudio.

Sin embargo, pienso que Columbus se siente muy cómodo filmando en los excelentes decorados que ofrece la película. La película cuenta con una paleta de colores preciosa, y disfruto mucho viendo las imágenes que nos ofrece. Más tarde hablaré de su recreación del juego de Quidditch; para mí es el director que mejor lo ha plasmado en la pantalla.

"Harry Potter ha venido a Hogwarts".

Se le encargó la difícil tarea de adaptar el libro al guionista Steve Kloves, que continuaría ligado a los guiones de la saga hasta el final (exceptuando La Orden del Fénix). Hay quizás demasiados conceptos, personajes y eventos por adaptar, pero aún así, Kloves consiguió entregar un guión que consigue contentar tanto a los fans de los libros, como a los espectadores que no los conocían. Como ya mencioné antes, mi principal problema es que su excesiva fidelidad al libro hace que en ocasiones el ritmo sea demasiado pausado y la película tenga poca identidad propia, pero entiendo que otras personas prefieran que sea así. Me duele, y me dolerá siempre, que eliminaran al personaje de Peeves, el poltergeist, quien era de mis personajes preferidos de los libros.

Los pilares del éxito de esta película son tres: el diseño de producción, el reparto, y la banda sonora. Hablando del primero, la verdad es que es admirable ver cómo prestan atención al mínimo detalle, consiguiendo un gran nivel de inmersión que hace que nos introduzcamos en este maravilloso mundo por completo.

El Callejón Diagon, Ollivander's, el Gran Comedor, el Bosque Prohibido, el campo de Quidditch... son muchísimas las localizaciones en las que sucede la película, y absolutamente todas lucen sobresalientes en la misma. Esto ayuda mucho al director, ya que se siente muy cómodo en estos entornos, y sabe dónde colocar la cámara para sacarles el máximo partido. Por poner un ejemplo, la escena en el Bosque Prohibido en la que el villano encapuchado bebe la sangre de un unicornio, todavía me pone los pelos de punta. El diseño de producción es el mejor aspecto de esta película, y quince años después, me sigue maravillando.

"¡Libros! ¡Inteligencia! Hay cosas mucho más importantes, amistad, y valentía..."

Otro gran acierto de la primera entrega de la saga de Harry Potter es, sin duda, el increíble reparto. Lo lidera el trío protagonista (ya conocido de sobra) formado por Daniel Radcliffe (Harry), Rupert Grint (Ron), y Emma Watson (Hermione). Tres niños sin experiencia frente a las cámaras que, sin embargo, desprenden encanto y parecen nacidos para interpretar esos papeles. Les siguen otras caras nuevas como Tom Felton, adorable como Draco Malfoy, Matthew Lewis como Neville Longbottom, y muchos más estudiantes de Hogwarts. Todo este grupo de niños se rodea de un reparto con secundarios de lujo como Richard Harris, Maggie Smith, Ian Hart, John Hurt, Fiona Shaw... auténticos actorazos cuyas caracterizaciones son impecables. Mis favoritos siempre serán Robbie Coltrane en el papel del entrañable Hagrid, y Alan Rickman en el papel de Severus Snape, para mí, uno de los mejores personajes de toda la saga.

La banda sonora corre a cargo del maestro John Williams, a quién todo el mundo conocerá por ser el creador de las míticas bandas sonoras de SupermanIndiana Jones y Star Wars. Williams realiza un trabajo fantástico, creando temas que ya forman parte de la historia del cine, y cualquier persona sabría reconocer. Quién no se ha emocionado escuchando "Leaving Hogwarts", mi tema favorito, alguna vez, o quién no se sabe de memoria la melodía principal de "Hedwig's Theme".

"Atrapas ésto, y el juego se acaba. Atrapas ésto, Potter, y ganamos".

Estoy terminando la reseña, así que ha llegado el momento de dar mi opinión sobre la recreación del Quidditch. Creo que el director hace un trabajo inmejorable a la hora de traspasar el concepto del juego desde el libro a la pantalla. Las secuencias de Quidditch en esta película (y en la siguiente) son una delicia visual, captando la emoción, la tensión, el peligro, y la fantasía de ver a los jugadores luchando por ganar el partido. Son escenas con muchos efectos especiales que, sin embargo, continúan estando a la altura (pese a haber pasado quince años), y con mucho colorido, lo que las hace ser visualmente preciosas, y entretenidas de ver. Hay que darle la enhorabuena a Columbus por haber realizado el Quidditch de forma sobresaliente, como ningún otro director de la saga lo ha hecho jamás. Como ya dije antes, en mi opinión es el director de la saga que mejor lo ha plasmado en la pantalla.

Harry Potter y la Piedra Filosofal es una película encantadora, que dio el pistoletazo de salida a una saga que duró diez años y ocho películas, acompañando a toda una generación, y formando parte de nuestros corazones. Un filme que, sin ser perfecto, fue capaz de hacernos soñar que llegara una carta de Hogwarts a nuestro buzón. Todo aficionado al cine debe verla. 

Mañana intentaré subir una reseña de una película que esté actualmente en cartelera. Y pasado mañana, volveré con mi opinión sobre la segunda entrega de Harry Potter, más oscura y peligrosa que su antecesora. Un saludo.