Mostrando entradas con la etiqueta Chris Columbus. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Chris Columbus. Mostrar todas las entradas

viernes, 26 de agosto de 2016

Harry Potter y la Cámara Secreta

"Harry Potter no debe regresar a Hogwarts este año".

Continúa mi repaso a la saga del mundo mágico de J. K. Rowling con la segunda entrega, Harry Potter y la Cámara Secreta, película que mantiene una línea continuista respecto a su predecesora. En esencia, me parece una mejor película que La Piedra Filosofal. Creo que coge todo lo que funcionaba en ella, y lo amplía y mejora, aunque la mayor parte de lo que no funcionaba, sigue ahí.

La película arranca, cómo no, con Harry pasando el verano en casa de sus tíos. Mientras está en su cuarto, aparece el adorable Dobby, un elfo mágico que le pide que no vaya a Hogwarts este año, porque cosas terribles están a punto de pasar. Pese a las advertencias de Dobby, Harry acaba acudiendo al colegio mágico, rompiendo varias leyes mágicas por el camino. Una vez allí comprobaremos que el pequeño elfo estaba en lo cierto, cuando se abre una habitación secreta, oculta bajo el castillo, llamada "la Cámara de los Secretos", que libera a una bestia que deja un rastro de cuerpos petrificados a su paso.

"Enemigos del heredero, temed".

Chris Columbus repite en la silla del director, tras su conservador trabajo en La Piedra Filosofal. En esta ocasión, podemos ver a un Columbus más cómodo, y más relajado que en el anterior filme, sin importarle tomar más riesgos visuales. Decide adentrarse en el territorio del cine de aventuras, con secuencias que recuerdan a algunas escenas de la saga de Indiana Jones, e incluso llega a jugar con el género del terror: frases pintadas con sangre en las paredes, terroríficas arañas gigantes en el interior del bosque oscuro, Harry siendo atacado por el basilisco... Columbus disfruta poniendo en tensión al espectador. La película evoluciona respecto a la anterior, adoptando un tono más oscuro y peligroso, que con cada película de la saga irá aumentando y haciéndose más evidente.

El diseño de producción de Stuart Craig vuelve a ser maravilloso. Hogwarts se convierte en un lugar bello y misterioso, dando más sensación de realismo. El mundo mágico se expande, y tenemos nuevas localizaciones perfectamente diseñadas, y construidas. Borgin y Burkes es inquietante, la Madriguera (hogar de la familia Weasley) es acogedora, y encantadora, y el despacho de Dumbledore es imponente. Pero sobre todo hay que destacar el impresionante escenario construido para la Cámara de los Secretos. Un lugar majestuoso que pone los pelos de punta, en el que tiene lugar el clímax de la película.

"Su esqueleto yacerá en la cámara para siempre".

El guión vuelve a estar escrito por Steve Kloves, y es prácticamente un calco del primero, salvando las diferencias entre ambas historias. La estructura es la misma, y una vez más, estamos ante un libreto de ritmo lento, y muy fiel al libro original. En este aspecto, juegan sobre seguro, y crean un guión capaz de contentar (de nuevo) tanto a los fans de la saga, como al público general. Esta entrega nos muestra un peligro mucho más grande, capaz de poner en peligro a toda la escuela de Hogwarts, lo cual es interesante. Aún así, creo que el guión empeora respecto a la anterior película, ya que este parece más un episodio de ciento sesenta minutos (¡guau!), que una película por sí misma, como era La Piedra Filosofal.

Una vez más, lo mejor de la película es el reparto. La mayoría del mismo regresa para esta película, y además, tenemos un par de fichajes interesantes: Kenneth Branagh (Mucho ruido y pocas nueces), que realiza un excelente trabajo interpretando al carismático pero repelente Gilderoy Lockhart, y Jason Isaacs, como el imponente Lucius Malfoy (El patriota), un personaje muy interesante, del que sabremos más en futuras entregas. Del reparto que regresa de la anterior película, quiero darle especial mérito a Emma Watson, que mejora su interpretación de Hermione, y nuevamente a Alan Rickman, nacido para interpretar a Severus Snape. Richard Harris tiene aquí su última aparición en la gran pantalla.

"¡Nunca me atraparás, Potter!"

El quidditch vuelve a aparecer como uno de los aspectos más destacados. La secuencia es más larga, peligrosa, y personal, dado que enfrenta a Harry con su mayor enemigo dentro del colegio, Draco Malfoy. Seguro que Daniel Radcliffe (Potter) y Tom Felton (Malfoy) se lo pasaron en grande rodando esta escena vibrante en la que deben atrapar la snitch dorada, mientras esquivan los obstáculos que tienen en el camino, y son perseguidos por una bludger hechizada. Sin duda, gran trabajo de los responsables de producción y de efectos digitales. Esta escena de quidditch sirve también para darnos una escena de humor protagonizada por Gilderoy Lockhart, en la que éste intenta arreglar el brazo que Harry se ha roto. Aunque no aporta prácticamente nada a la trama, ver los partidos de quidditch es uno de los alicientes de esta saga, y se acaban echando de menos si no aparecen en la película. 

Dos escenas novedosas para la saga, y que merecen especial reconocimiento, son el ataque de las arañas en el bosque, y la batalla final contra el basilisco. Presentan segmentos de acción intensos y llenos de tensión, en los que se ve más suelto y relajado al director, especialmente, en la batalla final. Todo ello acompañado por otra impecable banda sonora de John Williams, que utiliza tanto temas presentes en la anterior película, como otros nuevos. 

"Expelliarmus".

En conclusión, se puede decir que Harry Potter y la Cámara Secreta juega en la misma liga que la película que le precede. Comparte estructura, tono, cinematografía, aciertos y fallos; sin embargo, se nos muestra un mundo mágico más grande y creíble, dando también una mayor sensación de peligro y misterio. Ésto hace que sea ligeramente mejor que La Piedra Filosofal. Columbus no regresaría para dirigir la tercera película de la saga, lo cuál resultó ser afortunado para la misma, pues El Prisionero de Azkabán muestra una clara mejoría sobre las dos primeras, en parte, gracias al soplo de aire fresco que trae su director. Pero todo ésto lo leeréis en su entrada correspondiente. ¡Un saludo!


miércoles, 24 de agosto de 2016

Harry Potter y la Piedra Filosofal

"Que comience la magia".

Tenía ganas de volver a ver una saga, y escribir sobre cada película individual, así que hace un par de días comencé una encuesta en la que pedía consejo sobre qué saga de películas hacer primero. Ganó la saga de Harry Potter, y aquí tenéis mi opinión sobre la primera entrega, Harry Potter y la Piedra Filosofal.

Me cuesta creer que tenía cinco años cuando fui a ver al cine esta película, y me ha agradado ver que ha envejecido bien. Conserva el encanto que vi por primera vez aquel 2001, y no he podido evitar dejar escapar una sonrisa mientras recordaba todas las situaciones, y todos los diálogos que aparecían en la pantalla.

"Bienvenidos al Colegio Hogwarts de Magia y Hechicería".

La historia la conocemos de sobra. Un niño huérfano que vive con sus aparentemente malvados tíos descubre que en realidad es un mago cuyos padres fueron asesinados por el tenebroso Lord Voldemort. El joven Harry será admitido en el Colegio Hogwarts de Magia y Hechicería, y allí hará amigos y enemigos, al tiempo que tendrá que enfrentarse a un intento de regreso del mismísimo Voldemort.

Tengo sensaciones encontradas con el director Chris Columbus (Sólo en casa). Éste nos trae una adaptación muy fiel al libro, sí, pero a veces, demasiado cuadriculada. Pienso que le falta tomarse las libertades necesarias para hacer una película que fluya como lo hacían las palabras de J. K. Rowling en el libro original. En el aspecto de la dirección, la película asume pocos riesgos, y carece de toque personal del director y de identidad más allá de ser una adaptación. Pero, por otro lado, es entendible que Warner Bros. escogiera a un director conservador como Columbus, con experiencia en otras películas "para toda la familia"; los altos costes de producción harían que esta película fuera un riesgo grande para el estudio.

Sin embargo, pienso que Columbus se siente muy cómodo filmando en los excelentes decorados que ofrece la película. La película cuenta con una paleta de colores preciosa, y disfruto mucho viendo las imágenes que nos ofrece. Más tarde hablaré de su recreación del juego de Quidditch; para mí es el director que mejor lo ha plasmado en la pantalla.

"Harry Potter ha venido a Hogwarts".

Se le encargó la difícil tarea de adaptar el libro al guionista Steve Kloves, que continuaría ligado a los guiones de la saga hasta el final (exceptuando La Orden del Fénix). Hay quizás demasiados conceptos, personajes y eventos por adaptar, pero aún así, Kloves consiguió entregar un guión que consigue contentar tanto a los fans de los libros, como a los espectadores que no los conocían. Como ya mencioné antes, mi principal problema es que su excesiva fidelidad al libro hace que en ocasiones el ritmo sea demasiado pausado y la película tenga poca identidad propia, pero entiendo que otras personas prefieran que sea así. Me duele, y me dolerá siempre, que eliminaran al personaje de Peeves, el poltergeist, quien era de mis personajes preferidos de los libros.

Los pilares del éxito de esta película son tres: el diseño de producción, el reparto, y la banda sonora. Hablando del primero, la verdad es que es admirable ver cómo prestan atención al mínimo detalle, consiguiendo un gran nivel de inmersión que hace que nos introduzcamos en este maravilloso mundo por completo.

El Callejón Diagon, Ollivander's, el Gran Comedor, el Bosque Prohibido, el campo de Quidditch... son muchísimas las localizaciones en las que sucede la película, y absolutamente todas lucen sobresalientes en la misma. Esto ayuda mucho al director, ya que se siente muy cómodo en estos entornos, y sabe dónde colocar la cámara para sacarles el máximo partido. Por poner un ejemplo, la escena en el Bosque Prohibido en la que el villano encapuchado bebe la sangre de un unicornio, todavía me pone los pelos de punta. El diseño de producción es el mejor aspecto de esta película, y quince años después, me sigue maravillando.

"¡Libros! ¡Inteligencia! Hay cosas mucho más importantes, amistad, y valentía..."

Otro gran acierto de la primera entrega de la saga de Harry Potter es, sin duda, el increíble reparto. Lo lidera el trío protagonista (ya conocido de sobra) formado por Daniel Radcliffe (Harry), Rupert Grint (Ron), y Emma Watson (Hermione). Tres niños sin experiencia frente a las cámaras que, sin embargo, desprenden encanto y parecen nacidos para interpretar esos papeles. Les siguen otras caras nuevas como Tom Felton, adorable como Draco Malfoy, Matthew Lewis como Neville Longbottom, y muchos más estudiantes de Hogwarts. Todo este grupo de niños se rodea de un reparto con secundarios de lujo como Richard Harris, Maggie Smith, Ian Hart, John Hurt, Fiona Shaw... auténticos actorazos cuyas caracterizaciones son impecables. Mis favoritos siempre serán Robbie Coltrane en el papel del entrañable Hagrid, y Alan Rickman en el papel de Severus Snape, para mí, uno de los mejores personajes de toda la saga.

La banda sonora corre a cargo del maestro John Williams, a quién todo el mundo conocerá por ser el creador de las míticas bandas sonoras de SupermanIndiana Jones y Star Wars. Williams realiza un trabajo fantástico, creando temas que ya forman parte de la historia del cine, y cualquier persona sabría reconocer. Quién no se ha emocionado escuchando "Leaving Hogwarts", mi tema favorito, alguna vez, o quién no se sabe de memoria la melodía principal de "Hedwig's Theme".

"Atrapas ésto, y el juego se acaba. Atrapas ésto, Potter, y ganamos".

Estoy terminando la reseña, así que ha llegado el momento de dar mi opinión sobre la recreación del Quidditch. Creo que el director hace un trabajo inmejorable a la hora de traspasar el concepto del juego desde el libro a la pantalla. Las secuencias de Quidditch en esta película (y en la siguiente) son una delicia visual, captando la emoción, la tensión, el peligro, y la fantasía de ver a los jugadores luchando por ganar el partido. Son escenas con muchos efectos especiales que, sin embargo, continúan estando a la altura (pese a haber pasado quince años), y con mucho colorido, lo que las hace ser visualmente preciosas, y entretenidas de ver. Hay que darle la enhorabuena a Columbus por haber realizado el Quidditch de forma sobresaliente, como ningún otro director de la saga lo ha hecho jamás. Como ya dije antes, en mi opinión es el director de la saga que mejor lo ha plasmado en la pantalla.

Harry Potter y la Piedra Filosofal es una película encantadora, que dio el pistoletazo de salida a una saga que duró diez años y ocho películas, acompañando a toda una generación, y formando parte de nuestros corazones. Un filme que, sin ser perfecto, fue capaz de hacernos soñar que llegara una carta de Hogwarts a nuestro buzón. Todo aficionado al cine debe verla. 

Mañana intentaré subir una reseña de una película que esté actualmente en cartelera. Y pasado mañana, volveré con mi opinión sobre la segunda entrega de Harry Potter, más oscura y peligrosa que su antecesora. Un saludo.